miércoles, 19 de marzo de 2014

¿Belleza exterior o interior?



Llevo días (bastantes) dando vuelta a esta idea en mi cabeza: ¿Qué preferimos tener belleza exterior o interior? ¿Por cuál de las dos queremos ser recordados?

Las comparaciones siempre son odiosas y las mujeres rara vez vamos a reconocer que otra es más hermosa que nosotras mismas. Encontraremos detalles de su belleza exterior que superamos ampliamente. O al menos eso pensaremos en un ejercicio de autoestima.

Esta duda me ha hecho recordar un soneto de Garcilaso de la Vega en el que te invita a vivir el momento mientras nuestras mejillas son rosadas y nuestros cabellos tan rubios como el mismo oro ya que el tiempo pasará y la lozanía del rostro y del cuerpo se perderá. La belleza exterior es efímera y mejor lo relataba el poeta en estos cuidados versos:
“…coged de vuestra alegre primavera/ el dulce fruto, antes que el tiempo airado/ cubra de nieve la hermosa cumbre…”

Porque el tiempo pasa y la belleza deja de ser tanto hay que cultivar otras cualidades que nos hagan buenas personas, ser más bonitas por dentro.

Con esa me quedo yo, con la belleza interior porque al contrario que la exterior crece con los años y debe ser mejor con el tiempo que pasa.

Por ese motivo quiero que me recuerden por la persona que soy, que mis cualidades crezcan día a día y ser bella por dentro y es la que libre de artificios cultivo cada momento.
 

miércoles, 19 de febrero de 2014

¿Del amor a la amistad?



Una fotografía encontrada en Facebook me ha inspirado esta pregunta. El texto que la acompaña dice “Un amigo puede acabar siendo tu amor, pero un amor no puede finalizar siendo tu amigo…” Algunos pensarán que es cierta esa afirmación mientras que otros la negarán.


Después de una relación sentimental es difícil llegar a la amistad. Siempre una de las dos partes pierde más, es decir, siente más por la otra persona incluso cuando se dice que la relación ha terminado de “mutuo acuerdo”, seguro que alguno intentaría alargarla más para ver si puede salvarla.


Hay tantos finales como personas en el universo y circunstancias diferentes que ponen el punto final a la historia de dos personas. Cuando hay hijos de por medio es conveniente, por el bien de ellos, que haya una buena relación entre los padres para que la separación sea lo menos dolorosa para los hijos. Pero esa buena relación no siempre es amistad. En la mayoría de los casos las rupturas en la que no hay nada que compartir después, origina a desconocidos con muchos recuerdos en común.


Cuando conoces a alguien e inicias un camino en compañía se comparten muchas cosas. Confidencias, inquietudes, ilusiones, proyectos, amor, sexo y altas dosis de complicidad. ¿Por qué al acabar hay que olvidarse de todo? Es lógico que para llegar a esa “amistad” tenga que pasar un tiempo y no comenzarla al día siguiente. Eso es imposible. Hay que dejar transcurrir el duelo que eso supone. 


Dependiendo de las circunstancias que hayan rodeado la ruptura, esta causará más o menos dolor a cada uno de los miembros de la pareja. En un principio es impensable que se pueda a volver a entablar ni tan siquiera una conversación cordial. Pasado el tiempo hay que borrar todos los malos recuerdos y quedarse con lo bueno vivido. Ahí se inicia el camino hacia esa amistad. Al menos es mi forma de pensar y actuar. No me creo ninguna excepción cuando personas como Bibiana Fernández o Vicky Martin Berrocal pregonan lo mismo.


Algunos de mis ex siguen a día de hoy siendo amigos míos. Compartimos, aún, inquietudes y nos prestamos ayuda si es necesario. Claro que todo esto se vuelve más complicado cuando otras parejas entran en nuestras vidas y surge entonces otra pregunta: ¿Cómo aceptaríamos que nuestros chicos o chicas continuaran siendo amigos o amigas de sus ex parejas? Reflexionamos sobre ello y otro día lo contamos.

jueves, 19 de diciembre de 2013

¡Feliz Navidad!



Faltan solo cinco días para celebrar la Nochebuena y comienzan, así de forma oficial, las Navidades. Fiestas que parece que cada año empezamos a festejar con más antelación.

La tradición marcaba que hasta el 8 de diciembre no se daba el pistoletazo de salida a esta festividad marcada por la solidaridad que más por el sentido religioso de la misma. En cambio ahora desde noviembre se ven turrones y polvorones en las estanterías de los supermercados y los ayuntamientos adelantan el encendido del alumbrado navideño en las ciudades.

Pero, ¿cuál es el verdadero sentido de las navidades? Partiendo de que son unas fiestas que, particularmente, me gustan mucho he de decir que desde hace unos años el sentido no es el mismo. ¿Por qué estos días somos más sensibles con los demás y nos obligamos a estar felices siempre? ¿Por qué esa obligación de tener que reunirse la familia si el resto del año no lo hace solo porque no les apetece?

Por circunstancias personales me he visto obligada a pasar la Navidad en diferentes situaciones. Desde un triste hospital hasta tomar las uvas, sola en casa. Fueron navidades distintas y, evidentemente, tristes pasarlas así entonces. Ahora nada es igual pero, aunque me cuesta, las sigo celebrando. 

Me he obligado a poner el Árbol de Navidad (este año no lo he hecho), el Nacimiento… Impregnar de espíritu navideño la casa, porque así se impone e intentar no recordar que nada es igual desde hace tres años.

Se mezclan dos sentimientos en mí. Por  un lado me gusta salir a la calle y ver las luces, escuchar villancicos… pero por otro, cada cosa que me recuerda que es Navidad me entristece un poco. Lo que más me molesta es que te obliguen a estar feliz y que no estés en casa, sola, el 24 o el 31 de diciembre. Sé que la intención de esas personas es buena, pero deben, también, respetar las decisiones propias de no querer reunirte. Que la vida es tomar decisiones aunque, a veces, nos equivoquemos.

No quiero que nadie piense que lo paso mal esos días y, mucho menos, que lo que quiero es quedarme dormida desde el 23 de diciembre hasta el 7 de enero. Nada más lejos. Las celebro pero diferente. Me reúno con parte de mi familia y lo hago con ganas, no por obligación. Disfruté la Nochevieja pasada. Cantamos, reímos, brindamos… se notaron las ausencias pero no por eso dejamos que la tristeza nos acompañara. 

Este año las pasaré fuera pero en familia, también. Seguro que, como siempre, lo pasaré genial y brindaré en un Cotillón por el año nuevo para que venga cargado de cosas buenas para todos los que quiero y son importantes en mi vida… para mí, también. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

Día de buenas noticias



Este viernes festivo en España por conmemorarse el trigésimo quinto aniversario de la Constitución Española se ha convertido para mí en un día cargado de buenas noticias. En concreto tres en poco más de una hora.

La primera de ellas es de carácter personal y es que he recibido una buena nueva que me ha hecho muy feliz por el tiempo que llevaba esperándola: la familia se agrandará en pocos meses si todo transcurre como debe ser. Que así será si Dios quiere. Ella se merece cumplir su deseo de ser madre…

Las otras dos están relacionadas con “Para encontrar al príncipe azul hay que besar a muchos sapos”. La primera es que Literariamente hablando ha tenido la iniciativa de dar a conocer en su página a nuevos autores. Bendita iniciativa que nos ayuda a los que empezamos a darnos a conocer en este difícil mundo. Hoy me ha tocado a mí. Biografía y, sobre todo, la mención a la novela que es lo más importante. Agradezco esta atención de ellos para mi persona. Una gran ayuda para la promoción fuera de mi ciudad natal y de residencia: Utrera. Os dejo el enlace para que podáis visitar esta página: http://www.literariamente-hablando.com/


Ya son varios los blogs que me han dedicado un espacio para promocionar mi primera novela “Para encontrar al príncipe azul hay que besar a muchos sapos” y lo agradezco enormemente, pues promocionarse en solitario es muy difícil y más en este momento en el que famosos o personajes mediáticos se lanzan a la conquista del mercado literario. No estoy en contra de ello pero sí reconozco que no todos partimos desde el mismo punto ni contamos con las mismas herramientas para promocionarnos.

La tercera noticia que me ha colmado de alegría en este día de fiesta es el comprobar que “Para encontrar al príncipe azul hay que besar a muchos sapos” está a la venta en quince librerías de toda España. Ciudades como Málaga, Almería, Granada, Valladolid, Burgos, Pamplona, Sevilla, Jerez de la Frontera, Vilanova i la Geltrú tienen mi novela en sus estanterías, además de las librerías de Utrera. Probablemente haya más que hayan solicitado este libro para ponerlo a la venta que ya iré buscando y haciendo la relación de las mismas.
La primera vez que vi mi novela en un escaparate me hizo mucha ilusión y, más, cuando estaba rodeada de novedades como el Premio Planeta 2013 y el finalista del mismo, u otras como la de mi paisano Tate Montoya (novela póstuma que lleva por título “Encadenados”) o “Inri” de Fernando Carrasco…

Un amigo me envió la foto añadiendo la frase: “búscala a ver si la encuentras” y sí que la encontré. Mis ojos se fueron directos para ella que estaba en el centro del escaparate. Creo que eso será como cuando buscas a un hijo entre otros bebés que las madres lo reconocen fácilmente y a la primera. Sin necesidad de buscar.

Pues hago el mismo juego con vosotros. Dejo la foto y a ver si la encontráis entre todas…

Felíz día.

martes, 12 de noviembre de 2013

Gracias Utrera

No se me ocurre mejor título para esta vuelta al blog después de unas semanas sin tiempo para publicar en él. El motivo era que estaba organizando la presentación de mi primera novela “Para encontrar al príncipe azul hay que besar a muchos sapos” que me llevó muchísimo tiempo y dedicación. Pero llegó el viernes, 8 de noviembre, la fecha elegida para mi “bautismo literario” como fue denominado por Salvador de Quinta (en su día) y el presentador de la novela, Antonio Cabrera. Desde ese día vivo en una nube. Nunca imaginé que tantas personas me arroparan en ese momento tan importante para mí pues se hacía realidad el sueño que tuve desde niña de ser “escritora”. 

La presentación de esta me sirvió para reencontrarme con mi amiga de la infancia que no veía desde hacía casi veinte años, mis compañeros de BUP y COU del colegio salesiano Ntra. Sra. Del Carmen de Utrera, amigos que he ido sumando a mi larga nómina a través del trabajo y, como no podía faltar, mi familia que como dije: “somos pocos pero los mejores”. Ver el Salón de actos de la Casa de Cultura lleno y oír en el patio a los que no pudieron entrar me llenó más de alegría y creo que los que allí estaban veían como esa felicidad se reflejaba en mi cara. Nerviosa estaba, debo confesarlo, pero más ilusionada por presentar a mis amigos “Para encontrar al príncipe azul hay que besar a muchos sapos”, un proyecto en el que he trabajado muchos años y que a mí me apasiona el resultado final obtenido. 

Solo espero que ahora la respuesta de los lectores sea positiva. Disfruté todos y cada uno de los momentos que viví el viernes, especialmente la firma de ejemplares. Más de una hora estuve recibiendo a muchas personas que adquirieron allí su ejemplar (otros ante la larga cola decidieron esperar a este domingo, 17, en la Plaza del Altozano). Aunque me decían, en broma, ¿cómo tienes la mano? ¿Te dolerá de tanto firmar? Para nada. Es cierto que no sentí dolor sino mucha alegría de apreciar el cariño de todos mis amigos. Siento no haber podido saludar y compartir tiempo con todos los que estuvisteis ese día en la Casa de Cultura. Sabed que me habéis hecho sentir muy feliz y que no esperaba tanto de vosotros. Mi deuda es grande y eterna, como también lo es con Utrera por las muestras de cariño que comencé a recoger antes de la presentación, en ella y en estos días posteriores. Y acabo como empecé mi exposición en la presentación de “Para encontrar al príncipe azul hay que besar a muchos sapos”: “Me gusta Utrera. Salir a la calle y ver caras amigas. Pararte en una esquina a charlar. Vivir en Utrera es la gloria para mí”. ¡Gracias Utrera!

sábado, 19 de octubre de 2013

De frente y por derecho

Hoy, 19 de octubre, es el Día contra el cáncer de mama. Teñimos de rosa nuestros perfiles de whatsapp, Facebook o Twitter unidos en la misma batalla. Este tema de actualidad no me deja indiferente (como a nadie le dejará) pero a mí, por desgracia, me tocó muy de cerca en una persona muy querida para mí y para todas las personas que tuvimos la suerte de conocerla que fueron muchos. 

Esa terrible enfermedad me ha arrebatado a muchos seres queridos, entre ellos, nada más y nada menos, a mi madre. Cuando mi amiga (que siempre fue la hermana que no tuve) se fue y, ese mismo día, diagnosticaron a mi madre el cáncer de colon mi mundo se derrumbó en tan sólo doce horas que distanciaron una noticia de la otra. Y todo cambió y giró alrededor de los cuidados y el disimulo, mi madre nunca supo la gravedad de su enfermedad que, al no detectarse a tiempo, estaba ya muy extendida y sin remedio curativo alguno que aplicar, solo cuidados paliativos. 

Pero si algo tengo que destacar de estas dos grandes mujeres fue su capacidad de lucha y ganas de vivir. Querer ganar la batalla las alentaba cada día que pasaba y se marcaban muchos objetivos por lograr en la vida pidiendo a Dios le dejaran más años aquí, pues los necesitaban para “hacer más cosas”. 

Aunque estos ejemplos puedan ser desesperanzadores no se puede tener miedo, pues, también, conozco otros casos familiares que lo han superado y tienen una excelente calidad de vida olvidado ya ese episodio. “De frente y por derecho” es como debe de actuarse en este caso. El momento del diagnóstico es el más duro. Te bloqueas porque piensas que eso sólo le pasa a los demás y tardas en encajarlo en tu vida y que te ha tocado a ti. Pero el instinto de conservación de la vida os hará reaccionar y pensar que lo vas a superar y todo quedará como un mal recuerdo. Te enfrentarás y aceptarás todo lo que los médicos te propongan: quimioterapia, radioterapia, cirugía, esa pastilla diaria con la que convivirás el tiempo que se establezca para cada caso… pero, sobre todo, pondrás todas tus fuerzas por ganar la guerra al cáncer y no decaerás nunca por mal que te encuentres ese día por los tratamientos recibidos. 

En “Encontrar al príncipe azul hay que besar a muchos sapos” se recoge este tema. La hermana mayor de la protagonista tendrá que enfrentarse al cáncer de mama, y con ella toda la familia. Quiere ser un mensaje positivo a todas las mujeres (y menos hombres) que lo padecen y es mi particular homenaje a mi amiga. La fuerza, ganas y lucha que tuvo fue ejemplo para muchas otras mujeres que la conocían y que estaban pasando por esa enfermedad y quiero que, después de irse, quede reflejada su forma en enfrentarse a ella para que pueda seguir ayudando a todas las mujeres anónimas que lo superarán.

Un Príncipe y algunos sapos

Faltan veinte días para que llegue el día más esperado por mí que será la presentación de mi primera novela en la ciudad que me vio nacer y en la que resido, Utrera. 

Esta semana ha sido bastante estresante para esta que os escribe. Ha habido que resolver alguna crisis pero desde la serenidad, y convencida de que todo puede arreglarse, se ha solucionado. El martes me comunicaron que la presentación cambiaba de ubicación y pasaría a realizarse en la Casa de Cultura. Tengo que decir que el cambio de lugar no me ha parecido mal, todo lo contrario, pero el problema era que ese mismo día había recibido la cartelería e invitaciones para el acto y, claro en vista del cambio, no servían para nada. Solucionado todo con otros nuevos que ya la próxima semana comenzaréis a ver por la ciudad. Agradecimiento a la Delegación de Cultura por todas las facilidades que me han ofrecido. 

Otro paso que hay que dar para promocionar una novela es el tener que ser entrevistada por los medios locales y algo que puede parecer fácil para mí que me dedico a ello pues es algo que me cuesta… Como decía en Twitter: “Cambiar de silla no es fácil y no me acostumbro a pasar de entrevistadora a entrevistada.” Algo que se superará pues la acogida de todos los compañeros ha sido excepcional así como el apoyo brindado. 

La primera entrevista (escrita) ha sido para la revista “Vía Marciala” de la que me siento muy orgullosa de haber sido colaboradora algo más de dos años. Vía Marciala (y me gusta mucho como utrerana presumir de ello) es la segunda revista más antigua de España justo detrás de “Fotograma”. Pero en estos días lo que más deseo es tener entre mis manos la novela físicamente. Poder ver el resultado final y hojearla, impregnarme de ese aroma de libro recién salido de imprenta y ver mi trabajo finalizado después de muchos meses de trabajo. 

Ahora comienza otro que no es menos laborioso: promocionarla a través de todos los medios posibles y para ello me he preparado y estoy formándome con la realización de un curso de Comunnity Manager para escritores. Gracias a él intentaré sacar el máximo rendimiento a todas las herramientas de las que hoy gozamos. 

Y ahora… el secreto mejor guardado. La portada de “Para encontrar al príncipe azul hay que besar a muchos sapos” un magnífico trabajo de ERREGIRO PHOTOGRAFY (Rafael R. Girona) al que agradezco, de todo corazón, su colaboración en este proyecto. De ahí el nombre de este post: Un príncipe y algunos sapos… y es que todo ello está en la cubierta de la novela. Atentos y no os perdáis los detalles…